domingo, 4 de diciembre de 2016

Cine de terror mexicano.

Una de las maneras de vencer el miedo es con el humor, y nadie lo entiende mejor que la historia del cine de horror mexicano. Sinónimo de luchadores y monstruos, vampiros desvelados, momias en desbandada y pellizcables mujeres de ultratumba, el cine de horror mexicano, víctima de una ausencia de tradición y de tremendos tijeretazos presupuestales desde sus inicios, ha optado por divertir en vez de espantar.

La rica leyenda popular mexicana poco ha tenido que ver; después de todo ¿cuántas Lloronas se pueden llevar a la pantalla grande? No obstante en los años treinta hubo intentos serios, uno de ellos con la cinta Dos Monjes (1934), nacida en los albores del cine sonoro donde no quedaba más que experimentar. Película a cargo del prolífico Juan Bustillo Oro, que había comenzado su carrera en 1927 con Yo soy tu padre y que formó parte del grupo que lanzó a la Presidencia de la República a Vasconcelos en 1929.

El Vampiro es hasta ahora la única película mexicana de este género elogiada por la crítica internacional (sobre todo por la elite francesa) y un filme de culto en muchísimos otros países: ¡¿Cómo olvidar al magnífico German Robles degustando buen cuello?! Hoy en día existen 158 películas, 30 novelas, 120 novelas cortas, 19 series televisivas, 600 historietas y un musical en Broadway del personaje que prefiere un cóctel de hemoglobina, pero sin duda uno de los momentos más memorables de esta tradición es ver cómo el conde Lavud Duval (Germán Robles) se las arregla para siempre materializarse en la recámara de las damas.

Las secuelas no se hicieron esperar. Vino El Ataúd del Vampiro (1957), del mismo Méndez, donde Germán Robles se remueve la estaca para darle más lata a Abel Salazar. A partir de ahí Robles no se podría quitar el estereotipo del inquieto inquilino de Transilvania, aunque figurara en papeles diferentes, como lo hizo en Vampiros en Coyoacán (1973), donde personifica a un joven doctor que durante toda la película fuma una pipa apagada mientras espulga vampiros y secuaces, acompañado de sus amigos de dorada y sudada capa, Mil Máscaras y Superzán, quienes a cachetada limpia rescatan a la deleitable Sasha Montenegro (siempre en vaporosa pijama) de las garras del maléfico conde en turno (Carlos Ancira).

Con los luchadores y monstruos el cine de terror mexicano comenzó una verdadera batalla, pero no en el cuadrilátero, sino para hacer películas de un surrealismo chocarrero donde la incoherencia sería la mejor arma del director. Más de 50 filmes avalan esta churrería de terror artesanal a Rodolfo Guzmán Huerta, nacido en 1917 en Tulancingo, Hidalgo, y quien es mejor conocido como el Santo, el Enmascarado de Plata.

Con Carlos Enrique Taboada las películas de horror mexicanas alcanzarían gran aceptación en México y en el extranjero. Hasta el viento tiene miedo (1967) fue la primera película tipo ""horror gótico"" de Taboada, estelarizada por Marga López y Maricruz Oliver, entre otras. Aquí no hay luchadores ni monstruos: la tranquilidad de un internado para señoritas se ve interrumpida por el fantasma de Andrea, alumna que decidió suicidarse años atrás y que macabramente se va posesionando del cuerpo de Claudia para lograr su ansiada venganza. Al año siguiente Taboada tendría otro acierto con El Libro de Piedra (1968), una perspectiva poco original sobre la novela de Henry James, Otra Vuelta de Tuerca, y que sin embargo resultó un filme muy popular, sobre todo en el extranjero.

Sí, el cine de horror mexicano ha entretenido al público con su imaginación sui generis, y no se nos olvide que sin la imaginación el miedo no existe.

Máscara vs. Cabellera.

 Máscara vs. Cabellera.

Durante los primeros años de la televisión mexicana, la transmisión de lucha libre convertido a este espectáculo en uno de los más populares en México. El director chano Urueta  realizó el primer filme de luchadores: la bestia magnífica en 1952 iniciando así un género que no ha tenido equivalente en la cinematografía mundial. 

 El cine de luchadores se popularizó normalmente entre los años 50 y 60. En poco tiempo, los nombres de el Santo, Blue Demo  y el Mil máscaras se integraron a la galería de estrellas del cine mexicano. 

 La popularidad de este género trascendió las fronteras de nuestro país, al grado de que en Francia se le considera al cine de luchadores como un producto casi que se artístico 

 De hecho, la cinemateca francesa es la única en el mundo que posee la colección más grande de filmes de lucha libre fuera de México. 



 Estrellas del cine de luchadores.

 Santo, el  mascaraoa de plata, golf Ruvinskis, Lorena Velazquez, Blue demon.

 En el cine de lucha libre es el personaje principal, los luchadores convertidos en héroes urbanos,     en quienes se centra el estudio de la imagen del cine de luchadores y sus discursos, es en las historias, en las coreografías luchosticas o persecuciones, la estructura del espectáculo a través del cine de luchadores. 
 También representante de una cinematografía dentro de una economía en crisis que sim embargo convivía con una sociedad en suficiencia consumidora del espectáculo y el entretenimiento: la mexicana. 

 El cine con figuras de otros espectáculos como en la lucha libre, el cabaret, los cantantes vernáculos etc. También representa una economía del espectáculo, ya que en muchas ocasiones se funcionaban en el otros espectáculos como los musicales. 

 El personaje más grande del cine de luchadores fue también el héroe de carne y hueso de muchos, fue El Santo el enmascarado de plata el luchador con más películas filmadas (53 en total) en México, Estados Unidos, España, Haití, Puerto Rico, Venezuela, Ecuador y Cuba, en donde comenzó su carrera cinematográfica con un doble rodaje en 1958.
 Su último firme lo protagonizó el 1982. Con este personaje proyectamos por primera vez un ciclo de cine de lucha libre revisando su iconografía en el reportaje de titulación Santo Guzmán un superhéroe de la industria cultural mexicana. 



 Los inicios de la crisis. 

 A finales de los 50, el tono mismo de un cine cansado, rutinario y vulgar, carente de inventiva e imaginación evidencia el fin de una época. 
 El cine mexicano por su parte, se había encantado por líos burocráticos y sindicales. La producción se concentraba en pocas manos y la posibilidad de ver surgir era casi imposible, debido a las dificultades impuestas por la sección de directores del sindicato de trabajadores  de la producción cinematográfica  STPC.  Tres de los estudios de cine más importantes desaparecieron entre 1957 y 1958: Tepeyac, casa films y azteca. 
 También en 1958 la academia mexicana de ciencias y artes cinematográficas de sitio descontinuar la práctica de entregar el premio Ariel a lo mejor del cine nacional. El Ariel había sido instituido en 1946, y su cancelación subrayaba el estado de crisis de la industria.
 A hacer del cine un asunto de interés nacional el gobierno mexicano, sin saberlo, estaba cavando  la tumba de esta industria. 
 En 1960, cuando el gobierno de Adolfo López Mateos adqurio las salas de ópera de teatros y de la cadena de oro desbaratando así el monopolio de Jenkins la etapa final de la producción cinematográfica quedó bajo el control del Estado. 

sábado, 3 de diciembre de 2016

El ocaso de la industria.

 Máscara vs. Cabellera.

Durante los primeros años de la televisión mexicana, la transmisión de lucha libre convertido a este espectáculo en uno de los más populares en México. El director chano Urueta  realizó el primer filme de luchadores: la bestia magnífica en 1952 iniciando así un género que no ha tenido equivalente en la cinematografía mundial. 

 El cine de luchadores se popularizó normalmente entre los años 50 y 60. En poco tiempo, los nombres de el Santo, Blue Demo  y el Mil máscaras se integraron a la galería de estrellas del cine mexicano. 

 La popularidad de este género trascendió las fronteras de nuestro país, al grado de que en Francia se le considera al cine de luchadores como un producto casi que se artístico 

 De hecho, la cinemateca francesa es la única en el mundo que posee la colección más grande de filmes de lucha libre fuera de México. 



 Estrellas del cine de luchadores.

 Santo, el  mascaraoa de plata, golf Ruvinskis, Lorena Velazquez, Blue demon.

 En el cine de lucha libre es el personaje principal, los luchadores convertidos en héroes urbanos,     en quienes se centra el estudio de la imagen del cine de luchadores y sus discursos, es en las historias, en las coreografías luchosticas o persecuciones, la estructura del espectáculo a través del cine de luchadores. 
 También representante de una cinematografía dentro de una economía en crisis que sim embargo convivía con una sociedad en suficiencia consumidora del espectáculo y el entretenimiento: la mexicana. 

 El cine con figuras de otros espectáculos como en la lucha libre, el cabaret, los cantantes vernáculos etc. También representa una economía del espectáculo, ya que en muchas ocasiones se funcionaban en el otros espectáculos como los musicales. 

 El personaje más grande del cine de luchadores fue también el héroe de carne y hueso de muchos, fue El Santo el enmascarado de plata el luchador con más películas filmadas (53 en total) en México, Estados Unidos, España, Haití, Puerto Rico, Venezuela, Ecuador y Cuba, en donde comenzó su carrera cinematográfica con un doble rodaje en 1958.
 Su último firme lo protagonizó el 1982. Con este personaje proyectamos por primera vez un ciclo de cine de lucha libre revisando su iconografía en el reportaje de titulación Santo Guzmán un superhéroe de la industria cultural mexicana. 



 Los inicios de la crisis. 

 A finales de los 50, el tono mismo de un cine cansado, rutinario y vulgar, carente de inventiva e imaginación evidencia el fin de una época. 
 El cine mexicano por su parte, se había encantado por líos burocráticos y sindicales. La producción se concentraba en pocas manos y la posibilidad de ver surgir era casi imposible, debido a las dificultades impuestas por la sección de directores del sindicato de trabajadores  de la producción cinematográfica  STPC.  Tres de los estudios de cine más importantes desaparecieron entre 1957 y 1958: Tepeyac, casa films y azteca. 
 También en 1958 la academia mexicana de ciencias y artes cinematográficas de sitio descontinuar la práctica de entregar el premio Ariel a lo mejor del cine nacional. El Ariel había sido instituido en 1946, y su cancelación subrayaba el estado de crisis de la industria.
 A hacer del cine un asunto de interés nacional el gobierno mexicano, sin saberlo, estaba cavando  la tumba de esta industria. 
 En 1960, cuando el gobierno de Adolfo López Mateos adqurio las salas de ópera de teatros y de la cadena de oro desbaratando así el monopolio de Jenkins la etapa final de la producción cinematográfica quedó bajo el control del Estado. 

Después de la guerra

Después de la guerra.

Al terminar la guerra, el cine mexicano gozo del prestigio que había alcanzado durante unos años más. Entre 1946 1950 ocurrieron cosas impresionantes dentro del cine nacional: Emilio Fernández consolidó su fama mundial al obtener distintos premios internacionales, el director español Luis Buñuel inició la etapa mexicana.
El cine mexicano comenzó a comenzó a manifestar síntomas de no estar todo bien, durante la guerra, las compañías productoras decidieron abaratar los costos por producción de las películas, de esta manera proliferaron las llamadas “churros”.
Para en 1949 la exhibición de películas mexicanas estaba controlada por el norteamericano William Jenkins.





Cine de rumberas y arrabal.

La imagen cinematográfica del sexenio de Miguel Alemán está constituida por la rumbera y la arrabal.
Más de cien películas con ese tema se filmaron durante el período de su gobierno.





Rumberas.

Él género de las rumberas, reflejaba el fenómeno de la creciente Urbanización del país casi todos estos firmes costaban con algunas variantes de la misma historia:
Películas de rumberas:
Salón mexicano (1948)
Calabacita tierna (1948)
Aventurera (1948)
Sensualidad (1950)




Arrabal.

En el cine arrabal cuya mexicana figura fue sin duda el inolvidable “Pepe el Toro” del film en nosotros los pobres (1947) de Ismael Rodríguez representaba el espejo en el cual se miraba los provincianos que llegaban a la capital.
Pedro Infante provinciano que había triunfado en la capital sin perder sus raíces sinaloenses presentaba el modelo de a seguir, ya fuera en los tres Garcías (1946), Nosotros los pobres (1947), Los tres huastecos (1948), Infante encarnó las aspiraciones de millones de mexicanos.
Arrabal
Películas de arrabal
Nosotros los pobres (1947)
Esquinan bajan (1948)
El rey del barrio (1949)
Víctimas del pecado (1950)
El suavecito (1950)



Cine vs televisión.

Las primeras imágenes de la televisión en blanco y en negro aparecieron en una pantalla muy pequeña y ovalada sin embargo no sólo en México sino en todo el mundo el cine resintió de inmediato a la competencia de nuevo medio.

Esta competencia influyó decisiva mente en la historia del cine obligándolo a buscar otras vías tanto en su técnica.

1º Época de oro.

1° ÉPOCA DE ORO 
• Se considera que entre 1917 y 1920 hubo en México una época de oro de cine, situación que no se repetirá sino hasta tres décadas después.
• En curiosa la coincidencia de que la mejor época del cine silente mexicano se inicie durante los años de la Primera Guerra mundial, mientras que la mejor época de nuestro sonoro coincida con la Segunda Guerra.
• A ambas situaciones se presentó una disminución en la importancia de películas, resultado natural de la disminución en el número de filmes producidos por los países en guerra durante esos años.
• Muchos autores diferentes sobre las fechas de la verdadera Época de Oro, sim embargo la mayoría considera que abarco de 1939 a 1945.
• En esos años, el cine mexicano abordo más temas y géneros que en ninguna otra época.
• Obras literarias, comedias rancheras, películas policiacas, comedias musicales y melodrama, formaron parte del inventario cinematográfico mexicano de aquellos años.



   DIRECTORES DE LA EPOCA DE ORO

• El auge del cine mexicano favoreció el surgimiento de una nueva generación de directores como:

  1. Raúl de anda              
  2. Alberto Gout               
  3. Matilde Landeta
  4. Juan Bustillo Oro
  5. Luis Buñue
  6. Julio Bracho
  7. Gilberto Martínez sola
  8. Emilio Fernández
  9. Fernando de Fuentes
  10. Alejandro Galindo
  11. Roberto Gavaldon
  12. Rogelio A. González
  13. Fernando Méndez
  14. Tito Davison
  15. Juan Orol
  16. Joaquín Pardave 
  17. Ismael Rodríguez
  18. Fernando soler
  19. Julián soler 
  20. Miguel Zacarías



ACTORES Y ACTRICES DE LA ÉPOCA DE ORO.







EL OCASO DE LA ÉPOCA DE ORO

·        El ocaso de la época de oro del cine mexicano pareció poner fin a una era luminosa.
·        De 1958 a 1970 fueron años de transición y del surgimiento de pocas estrellas, aunque dos de ellas- El santo y Mauricio Garces llegaron a convertirse en verdaderas figuras “de culto”.

Cine de la revolución.

                                CINE DE LA REVOLUCIÓN

• La revolución mexicana contribuyo enormemente al desarrollo del cine en nuestro país.
• Por circunstancias cronológicas, la revolución fue el primer gran acontecimiento histórico totalmente documentado en cine. Nunca antes un aventó de tal magnitud había sido registrado en movimiento.
• La primera guerra mundial, iniciaba cuatro años después del conflicto mexicano, fue documentada siguiendo el estilo impuesto por los realizadores mexicanos de la revolución.
• El vértice documental y realista fue, por razones claras, la principal manifestación  del cine mexicano de la revolución. Aunque el cine de ficción comenzaba a popularizarse en Europa y Norteamérica, el conflicto armado mexicano constituyo la principal programación de las salas de cine nacionales entres 1910 y 1917.
• El público se interesaba en estos filmes por su valor noticioso.
• Era una forma de confirmar y dar sentido al cumulo de informaciones imprecisas, contradictorias e insuficientes, productos de un conflicto armado complejo y largo.
• Los filmes de la revolución pueden considerarse como antecedentes lejanos de los noticiarios televisivos de hoy en día.
• Los cineastas de la revolución procuraban mostrar una visión objetiva de los hechos. Para no tomar partido, los camarográfos filmaban los preparativos de ambos bandos, hacían converger la acción en la batalla.
• En muchos casos, los ejércitos contendientes tenían su propio camarográfo.
▪ Los hermanos Alva siguieron a Madero
▪ Jesús H. Abatía acompañaba a la división del norte y filmaba los acontecimientos desde el punto de vista de los ejercidos de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza.
▪ Se dice que Pancho Villa contaba con sus propios camarógrafos norteamericanos, y que incluso llego a “coreografiar” la batalla de Celaya en función de la cámara de cine.
• La revolución fue para el cine mexicano un evento foto-génico excepcional.
• Sin lugar a dudas, la estética provocaba por este conflicto imprimió su huella en el desarrollo de nuestra cinematografía.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Llegada del invento a México.

LA LLEGADA DEL INVENTO

El cine llegó a México  casi  ocho meses después de su triunfal aparición en París.

La noche del 6 de agosto  de 1896, el presidente Porfirio Díaz, su familia y miembros de su gabinete presenciaban asombrados  las imágenes en movimiento que dos enviados de los Lumiere proyectaban en uno de los salones del Castillo de Chapultepec.
A partir de ese momento, la presencia del cine en México fue en ascenso.
Gabriel Viere abrió una sala de exhibición cinematográfica en el entrepiso de la Droguería Plateros.
Oficialmente la primera función que se dio al público fue el 27 de agosto de 1896, aunque con anterioridad se dio una función para dar a conocer el maravilloso invento a la prensa




LA PRIMERA FUNCIÓN

La respuesta del público fue única e hizo posible las funciones de cine “Droguería de Plateros se convirtieron en una experiencia cotidiana en la capital del país.
En Guadalajara, el público prefirió el cinematógrafo de los Lumiere porque ofrecía más calidad y variedad en sus cintas.











LOS PRIMEROS EXHIBIDORES

Gabriel Viere y Ferdinand Bon Bernard, su socio, dejaron México a finales de 1897, cuando vendieron el cinematógrafo.
Fue entonces que el empresario que el empresario Ignacio Aguirre se convirtió en el primer  exhibidor mexicano.
Al igual que Aguirre , otros hombres de negocios llevaron el cine a varias ciudades del país, con lo que fueron abriendo camino a un arte que se convertiría en una prolífica industria.



EL PRIMER ACTOR DEL CINE MEXICANO

Se puede considerar a Porfirio Díaz como el primer “actor” del cine mexicano.
La primera película filmada en nuestro país, “El presidente de la republica paseando a caballo en el Bosque de Chapultepec (1896) resultaba indicativa de otra característica del nuevo invento: mostrar a los personajes famosos en sus actividades cotidianas oficiales.




OTRAS FILMACIONES

Durante 1896, Bernard y Veyre filmaron unas 35 películas en las ciudades de México, Guadalajara y Veracruz.
Entre otras cosas, los franceses mostraron a Porfirio Díaz en diversos actos, registraron la llegada de la campana de Dolores al Palacio Nacional, y filmaron diversas escenas folclóricas y costumbristas que muestran ya utna tendencia hacia el exotismo que acompañaría al cine mexicano a lo largo de su historia.
El mismo año llego también el vitas copenorteamericano; sin embargo, el impacto social del cinematógrafo había dejado sin oportunidad a Edison de conquistar al público mexicano.




PRIMEROS CINEASTAS


El surgimiento de los primeros cineastas mexicanos no obedeció a un sentido nacionalista, sino más bien al carácter primitivo que tenía el cine de entonces: películas breves, de menos de un minuto de duración, que provocaban una necesidad constante de material nuevo para exhibir.
Al irse Bernard y Veyre, el material traído por ellos de Francia y el que filmaron en México fue comprado por Bernardo Aguirre y continuo exhibiéndose por un tiempo.

En 1898 se inició como realizador el ingeniero Salvador Toscano, quien se había dedicado a exhibir películas en Veracruz.
Su labor es una de las pocas que aún se conservan de esa época inicial del cine.
Toscano testimonió con su cámara diversos aspectos de la vida del país durante el porfiriato y la revolución. Inició, de hecho, la vertiente documental que tantos seguidores ha tenido en nuestro país.

Otros cineastas de esa primera época fueron: Guillermo Becerril (desde 1899); los hermanos Stahl y los hermanos Alva (desde 1906) y Enrique Rosas, éste último realizador de un gran documental sobre el viaje de Porfirio Diaz a Yucatán: Fiestas presidenciales en Mérida (1906).
Este Filme fue, sin duda, el primer largometraje mexicano.