sábado, 3 de diciembre de 2016

El ocaso de la industria.

 Máscara vs. Cabellera.

Durante los primeros años de la televisión mexicana, la transmisión de lucha libre convertido a este espectáculo en uno de los más populares en México. El director chano Urueta  realizó el primer filme de luchadores: la bestia magnífica en 1952 iniciando así un género que no ha tenido equivalente en la cinematografía mundial. 

 El cine de luchadores se popularizó normalmente entre los años 50 y 60. En poco tiempo, los nombres de el Santo, Blue Demo  y el Mil máscaras se integraron a la galería de estrellas del cine mexicano. 

 La popularidad de este género trascendió las fronteras de nuestro país, al grado de que en Francia se le considera al cine de luchadores como un producto casi que se artístico 

 De hecho, la cinemateca francesa es la única en el mundo que posee la colección más grande de filmes de lucha libre fuera de México. 



 Estrellas del cine de luchadores.

 Santo, el  mascaraoa de plata, golf Ruvinskis, Lorena Velazquez, Blue demon.

 En el cine de lucha libre es el personaje principal, los luchadores convertidos en héroes urbanos,     en quienes se centra el estudio de la imagen del cine de luchadores y sus discursos, es en las historias, en las coreografías luchosticas o persecuciones, la estructura del espectáculo a través del cine de luchadores. 
 También representante de una cinematografía dentro de una economía en crisis que sim embargo convivía con una sociedad en suficiencia consumidora del espectáculo y el entretenimiento: la mexicana. 

 El cine con figuras de otros espectáculos como en la lucha libre, el cabaret, los cantantes vernáculos etc. También representa una economía del espectáculo, ya que en muchas ocasiones se funcionaban en el otros espectáculos como los musicales. 

 El personaje más grande del cine de luchadores fue también el héroe de carne y hueso de muchos, fue El Santo el enmascarado de plata el luchador con más películas filmadas (53 en total) en México, Estados Unidos, España, Haití, Puerto Rico, Venezuela, Ecuador y Cuba, en donde comenzó su carrera cinematográfica con un doble rodaje en 1958.
 Su último firme lo protagonizó el 1982. Con este personaje proyectamos por primera vez un ciclo de cine de lucha libre revisando su iconografía en el reportaje de titulación Santo Guzmán un superhéroe de la industria cultural mexicana. 



 Los inicios de la crisis. 

 A finales de los 50, el tono mismo de un cine cansado, rutinario y vulgar, carente de inventiva e imaginación evidencia el fin de una época. 
 El cine mexicano por su parte, se había encantado por líos burocráticos y sindicales. La producción se concentraba en pocas manos y la posibilidad de ver surgir era casi imposible, debido a las dificultades impuestas por la sección de directores del sindicato de trabajadores  de la producción cinematográfica  STPC.  Tres de los estudios de cine más importantes desaparecieron entre 1957 y 1958: Tepeyac, casa films y azteca. 
 También en 1958 la academia mexicana de ciencias y artes cinematográficas de sitio descontinuar la práctica de entregar el premio Ariel a lo mejor del cine nacional. El Ariel había sido instituido en 1946, y su cancelación subrayaba el estado de crisis de la industria.
 A hacer del cine un asunto de interés nacional el gobierno mexicano, sin saberlo, estaba cavando  la tumba de esta industria. 
 En 1960, cuando el gobierno de Adolfo López Mateos adqurio las salas de ópera de teatros y de la cadena de oro desbaratando así el monopolio de Jenkins la etapa final de la producción cinematográfica quedó bajo el control del Estado. 

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